Sentado en mi baul pienso en esa palabra que a todos nos hace temblar. Enamorarse..así es. Pero esta palabra que siempre asociamos al amor entre dos personas tambien puede darse entre las cosas que conocemos u observamos.
Quien no se ha enamorado alguna vez de un traje o un vehículo en especial?..y no solo visto en directo, sino a través de un televisor, en una de tus series favoritas.
Enamorarse implica química, química en la mirada, las palabras y las formas que son las que dibujan en tu mente el deseo de poseerlas.
Cada ser humano es diferente..pero en su concepto mas esencial es caprichoso, y en consecuencia se enamora con pasión y fuerza.
Creo que cada uno de nosotros tenemos en mente aquella moto, aquel coche o aquella casa de nuestros sueños..que cada vez que cerramos los ojos..nos enamora.
En fín..vivamos el momento y luchemos por seguir eternamente enamorados !!
Cuadro artista Aminta Paiz
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domingo
sábado
Diferentes?
El baul se abre y en el encontramos dos objetos, un casco antiguo de un soldado y unos zapatos de tacón. Me pregunto porque aparecen estos elementos. Durante un rato los observo, y de pronto me doy cuenta que lo que quiere el baul es hablarme de las diferencias e igualdades entre hombres y mujeres.
Esta claro y es noble admitir que hombres y mujeres son iguales. Al ver el casco, comprendemos la rudeza del hombre, los zapatos de tacón admiten la gracilidad y elegancia de la mujer.
Aunque es obvio que ambos deben de ser iguales ante el trabajo, prestaciones y vida, es patente que hay una lucha por la que aun luchan ambos..la igualdad emocional y sexual.
Hace un tiempo leí un libro que recomiendo: PORQUE LOS HOMBRES QUIEREN SEXO Y LAS MUJERES NECESITAN AMOR..
Este libro es sumamente instructivo y a la vez divertido, aunque no desvela el principal dilema, que pasa cuando el hombre necesita tanto amor como ella.
Un tema es que aunque es obvio que cada vez la mujer rompe los mitos de que el sexo no es importante y no lo necesitan, encontrandonos mujeres que son mas activas que hombres, casos puntuales, tambien encontramos hombres que parten por igual el sexo y el amor..esperando recibir por igual.
Que complejo es el ser humano!..
Antes de cerrar el baul doy la vuelta al casco militar y meto dentro de el los zapatos de tacón, esta claro, ambos, hombres y mujeres, se necesitan, esta en ellos entender sus necesidades mutuas.
Esta claro y es noble admitir que hombres y mujeres son iguales. Al ver el casco, comprendemos la rudeza del hombre, los zapatos de tacón admiten la gracilidad y elegancia de la mujer.
Aunque es obvio que ambos deben de ser iguales ante el trabajo, prestaciones y vida, es patente que hay una lucha por la que aun luchan ambos..la igualdad emocional y sexual.
Hace un tiempo leí un libro que recomiendo: PORQUE LOS HOMBRES QUIEREN SEXO Y LAS MUJERES NECESITAN AMOR..
Este libro es sumamente instructivo y a la vez divertido, aunque no desvela el principal dilema, que pasa cuando el hombre necesita tanto amor como ella.
Un tema es que aunque es obvio que cada vez la mujer rompe los mitos de que el sexo no es importante y no lo necesitan, encontrandonos mujeres que son mas activas que hombres, casos puntuales, tambien encontramos hombres que parten por igual el sexo y el amor..esperando recibir por igual.
Que complejo es el ser humano!..
Antes de cerrar el baul doy la vuelta al casco militar y meto dentro de el los zapatos de tacón, esta claro, ambos, hombres y mujeres, se necesitan, esta en ellos entender sus necesidades mutuas.
viernes
Un cuento en ensueño..
Vamos a pedirle al baul que nos cuente otro cuento..uno épico, sentémonos y escuchemos el relato..
Vivia en aquella montaña, en lo mas alto, en la carcel del templo eterno, una prision para inmortales como el.
En su corazón albergaba un anhelo, una esperanza, volver a latir.
El era un joven cubierto por una maldición. En otros tiempos había luchado al lado de los Dioses, pero un día, se enamoró de unos ojos que solo vio durante un segundo,lo suficiente como para olvidar que existia, olvidar su misión, olvidarlo todo.
Aquellos ojos hicieron que su corazón latiera tan fuerte que solo podia escuchar el redoble de su acompasado músculo..
Los Dioses le habian enviado a espiar al señor de la guerra. Con su armadura negra y su espada forjada por los herreros del Olimpo, no tenia nada que temer pues estaba protegido por el don de la Inmortalidad.
Pero al llegar allí..se encontró con una bella prisionera a la cual no podía ver bien, pues estaba oculta tras una tupida manta y un grueso velo..solo podía ver sus ojos..brillantes, a través del ferreo vestido.
Tenia cadenas en sus pies y un feroz dragón rojo velaba por ella.
Ella se giró y lo vió, oculto entre una escultura grotesca de un demonio alado. El se quedo prendado durante unos segundos.
El dragón se giró y lo percibió..por lo que el señor de la guerra bajó envuelto en una nube de humo y vapor oscuro.
Al verse descubierto, empezó a correr y huyó hacia su caballo negro. No podía dejar de pensar mientras corria en aquella mirada de socorro..aquella mirada decía ¨ven a por mi¨..
Al llegar de vuelta, un consejo de sabios le esperaba. Los Dioses no querian que el Señor de la guerra supiera que era espiado, y ahora les habia descubierto.
Has fallado!! Le dijeron..como castigo te encerraremos para siempre en la prisión inmortal, donde veras consumir los dias desde lo alto.
El castigo era horrible, pero el no se inmuto. Solo podía pensar en aquella mujer, en liberarla de sus cadenas..pero como..?
Rápidamente lo subieron desnudo, sin nada de ropa a la torre, despojado de todo. La puerta de hierro y puas se cerró y el quedó allí sin mas que su tesón por escapar y llegar al lado de lo que el creia su destino.
Pasaron varios dias y nada..era imposible salir de alli. Era una prision en lo mas alto de una montaña, rodeada por puas espinosas y la terrible serpiente de tres cabezas. Nadie habia logrado escapar de alli, si lo hacias eras devorado por ella y te consumías dentro en una digestión de 10000 años.
Cerraba los ojos con fuerza y esto le trasladaba cerca de su objetivo. Por mas que intentaba imaginar una forma de escapar era poco mas que imposible.
Cierto dia, en lo alto de la torre, en la noche estrellada, un enorme dragón rojo se acercó peligrosamente a el.
Era el. El guardián que custodiaba a aquella bella prisionera. Intentó correr hacia la puerta, pero fue demasiado tarde. Desnudo como estaba, sin armas, nada podía hacer, sus garras lo atraparon y lo levantaron en vuelo hacia el cielo.
Pensó que seria su fin..si lo soltaba al bosque de púas donde moraba la serpiente estaba perdido..
Pero el Dragón no lo dejó caer..sino que volo lejos de allí, en dirección a la fortaleza del Señor de la Guerra.
Igualmente estaba perdido. Si no caia en las fauces de la serpiente, seria castigado por el Dios de la guerra, y entonces sufriría dolores eternos por siempre.
Las uñas se le clavaban en la piel con dureza. Cualquier mortal habría sucumbido..el no..vivía por un solo motivo..liberarla..
Mientras volaba recordaba todas sus batallas..las veces que había combatido, las veces que su armadura abollada había tenido que ser forjada y reconstruida..
Al poco divisó la fortaleza prohibida, donde estaba prisionera ella. El dragón comenzó a descender hacia la cueva.
Al llegar le dejó caer desde una altura de unos 10 metros. El suelo frio hizo crujir sus huesos.
Notó una mano que se posaba delicada en su espalda..era ella.Se levantó su velo y allí estaba, hermosa, sonriente a pesar de su prisión..
El intentó hablar, pero ella le calló con un beso en los labios. Ese beso era lo que siempre había estado esperando. Ni su desnuded, ni sus heridas..nada le importaba.
Se levantó y ella dejó caer su túnica, quedando desnuda frente a el.
Se abrazaron con fuerza..En ese momento las cadenas de ella se rompieron y las heridas de el sanaron.
Absortos en su amor, el Dios de la guerra lo vió, y loco de ira los convirtió en piedra negra rodeada de fuego.
Cuenta la leyenda que en lo alto de una montaña aun puede verse el fuego que los rodea, es la pasión..y la piedra la dureza de su amor.
Vivia en aquella montaña, en lo mas alto, en la carcel del templo eterno, una prision para inmortales como el.
En su corazón albergaba un anhelo, una esperanza, volver a latir.
El era un joven cubierto por una maldición. En otros tiempos había luchado al lado de los Dioses, pero un día, se enamoró de unos ojos que solo vio durante un segundo,lo suficiente como para olvidar que existia, olvidar su misión, olvidarlo todo.
Aquellos ojos hicieron que su corazón latiera tan fuerte que solo podia escuchar el redoble de su acompasado músculo..
Los Dioses le habian enviado a espiar al señor de la guerra. Con su armadura negra y su espada forjada por los herreros del Olimpo, no tenia nada que temer pues estaba protegido por el don de la Inmortalidad.
Pero al llegar allí..se encontró con una bella prisionera a la cual no podía ver bien, pues estaba oculta tras una tupida manta y un grueso velo..solo podía ver sus ojos..brillantes, a través del ferreo vestido.
Tenia cadenas en sus pies y un feroz dragón rojo velaba por ella.
Ella se giró y lo vió, oculto entre una escultura grotesca de un demonio alado. El se quedo prendado durante unos segundos.
El dragón se giró y lo percibió..por lo que el señor de la guerra bajó envuelto en una nube de humo y vapor oscuro.
Al verse descubierto, empezó a correr y huyó hacia su caballo negro. No podía dejar de pensar mientras corria en aquella mirada de socorro..aquella mirada decía ¨ven a por mi¨..
Al llegar de vuelta, un consejo de sabios le esperaba. Los Dioses no querian que el Señor de la guerra supiera que era espiado, y ahora les habia descubierto.
Has fallado!! Le dijeron..como castigo te encerraremos para siempre en la prisión inmortal, donde veras consumir los dias desde lo alto.
El castigo era horrible, pero el no se inmuto. Solo podía pensar en aquella mujer, en liberarla de sus cadenas..pero como..?
Rápidamente lo subieron desnudo, sin nada de ropa a la torre, despojado de todo. La puerta de hierro y puas se cerró y el quedó allí sin mas que su tesón por escapar y llegar al lado de lo que el creia su destino.
Pasaron varios dias y nada..era imposible salir de alli. Era una prision en lo mas alto de una montaña, rodeada por puas espinosas y la terrible serpiente de tres cabezas. Nadie habia logrado escapar de alli, si lo hacias eras devorado por ella y te consumías dentro en una digestión de 10000 años.
Cerraba los ojos con fuerza y esto le trasladaba cerca de su objetivo. Por mas que intentaba imaginar una forma de escapar era poco mas que imposible.
Cierto dia, en lo alto de la torre, en la noche estrellada, un enorme dragón rojo se acercó peligrosamente a el.
Era el. El guardián que custodiaba a aquella bella prisionera. Intentó correr hacia la puerta, pero fue demasiado tarde. Desnudo como estaba, sin armas, nada podía hacer, sus garras lo atraparon y lo levantaron en vuelo hacia el cielo.
Pensó que seria su fin..si lo soltaba al bosque de púas donde moraba la serpiente estaba perdido..
Pero el Dragón no lo dejó caer..sino que volo lejos de allí, en dirección a la fortaleza del Señor de la Guerra.
Igualmente estaba perdido. Si no caia en las fauces de la serpiente, seria castigado por el Dios de la guerra, y entonces sufriría dolores eternos por siempre.
Las uñas se le clavaban en la piel con dureza. Cualquier mortal habría sucumbido..el no..vivía por un solo motivo..liberarla..
Mientras volaba recordaba todas sus batallas..las veces que había combatido, las veces que su armadura abollada había tenido que ser forjada y reconstruida..
Al poco divisó la fortaleza prohibida, donde estaba prisionera ella. El dragón comenzó a descender hacia la cueva.
Al llegar le dejó caer desde una altura de unos 10 metros. El suelo frio hizo crujir sus huesos.
Notó una mano que se posaba delicada en su espalda..era ella.Se levantó su velo y allí estaba, hermosa, sonriente a pesar de su prisión..
El intentó hablar, pero ella le calló con un beso en los labios. Ese beso era lo que siempre había estado esperando. Ni su desnuded, ni sus heridas..nada le importaba.
Se levantó y ella dejó caer su túnica, quedando desnuda frente a el.
Se abrazaron con fuerza..En ese momento las cadenas de ella se rompieron y las heridas de el sanaron.
Absortos en su amor, el Dios de la guerra lo vió, y loco de ira los convirtió en piedra negra rodeada de fuego.
Cuenta la leyenda que en lo alto de una montaña aun puede verse el fuego que los rodea, es la pasión..y la piedra la dureza de su amor.
Desde el cielo..
Hoy el baul estaba un poco melancólico. Al abrirse solto como un quejido, un sonido que evocó un relato del pasado. Amor y guerra..
Sentada en la silla, observaba la puesta de sol en la cima de aquella montaña que tenía enfrente.
No podía dejar de pensar en él, hacia tiempo que había marchado y aunque sus noticias eran diarias, le añoraba como si una parte de su corazón estuviera sin funcionar, y solamente, fuera el la persona capaz de hacer que latiera al unísono.
De repente un sonido alerto sus pensamientos. Estaba tan absorta en ellos que no se dio cuenta que un vehículo estaba acercándose a su casa.
Era un coche oficial, negro. Un sobrecogedor escalofrió recorrió su cuerpo. Ese tipo de visitas nunca eran buenas, solo traían desgracias.
Su respiración se aceleró. Los ojos se empañaron de lagrimas que querían salir pero que se contenían en sus bonitos ojos verdes como diciendo, no saldremos, no queremos, hoy no..
La puerta se abrió. De ella salió un oficial uniformado. Su semblante era serio y en su mano portaba un documento.
Miró hacia abajo..saludó y le entregó la carta. Lo siento..dijo, si necesita algo, estamos para servirla.
La dio un abrazo se giró y montándose en el coche se alejó del lugar formando una polvareda que en el crepúsculo de la incipiente noche hacia de niebla.
Ella se desplomó en la entrada. Sus manos temblaban con el sobre en la mano. No se atrevía a abrirlo..
Con decisión rompió el sobre. Dentro de el una carta, era de el y anexa una del gobierno, decía así:
Mi amor, aun en el fragor de la batalla las balas susurran tu nombre. No tengo miedo a morir, mas si lo tengo a perderte.
Es duro convivir en la trinchera, no me va mal, el otro día me hirieron en un brazo, mas no te preocupes, estoy bien solo fue un rasguño.
Te amo, eres lo mas importante de mi vida. Cuando las bombas caen cerca apenas puedo oírlas, porque es mas fuerte el latido de mi corazón por ti.
Seguro que cuando leas esta carta, pensaras que aun estoy a tu lado, y estas en lo cierto. Nada ni nadie podrá separarme de ti, nunca, ni el dolor de la guerra, ni la muerte.
Estamos en una loma complicada, y es posible que no lleguen los refuerzos. Apenas somos una centena de valientes hombres con nuestros fusiles, aunque el enemigo es mas poderoso y numeroso.
La misión es difícil, pero cada bala que disparo es un minuto mas cerca de ti, mi amor. Esta carta es parte de mi alma, si la estas leyendo, es que mi cuerpo ha caído en la batalla, pero no mi amor por ti.
Mi espíritu ha volado con ella hasta ti, tiene el olor de la pólvora y la sangre, pero es puro como tu nombre.
Te amo..y siempre estaré a tu lado.
En ese momento..las lagrimas recorrieron su bonito rostro acariciándolo. Su sabor salado se mezclaba con la tinta de la carta, que al caer sobre ella, dibujaba corazones emborronados .
Miró al cielo, y allí, una estrella lucía con intensidad, saludandola desde lo alto, con amor.
Sentada en la silla, observaba la puesta de sol en la cima de aquella montaña que tenía enfrente.
No podía dejar de pensar en él, hacia tiempo que había marchado y aunque sus noticias eran diarias, le añoraba como si una parte de su corazón estuviera sin funcionar, y solamente, fuera el la persona capaz de hacer que latiera al unísono.
De repente un sonido alerto sus pensamientos. Estaba tan absorta en ellos que no se dio cuenta que un vehículo estaba acercándose a su casa.
Era un coche oficial, negro. Un sobrecogedor escalofrió recorrió su cuerpo. Ese tipo de visitas nunca eran buenas, solo traían desgracias.
Su respiración se aceleró. Los ojos se empañaron de lagrimas que querían salir pero que se contenían en sus bonitos ojos verdes como diciendo, no saldremos, no queremos, hoy no..
La puerta se abrió. De ella salió un oficial uniformado. Su semblante era serio y en su mano portaba un documento.
Miró hacia abajo..saludó y le entregó la carta. Lo siento..dijo, si necesita algo, estamos para servirla.
La dio un abrazo se giró y montándose en el coche se alejó del lugar formando una polvareda que en el crepúsculo de la incipiente noche hacia de niebla.
Ella se desplomó en la entrada. Sus manos temblaban con el sobre en la mano. No se atrevía a abrirlo..
Con decisión rompió el sobre. Dentro de el una carta, era de el y anexa una del gobierno, decía así:
Mi amor, aun en el fragor de la batalla las balas susurran tu nombre. No tengo miedo a morir, mas si lo tengo a perderte.
Es duro convivir en la trinchera, no me va mal, el otro día me hirieron en un brazo, mas no te preocupes, estoy bien solo fue un rasguño.
Te amo, eres lo mas importante de mi vida. Cuando las bombas caen cerca apenas puedo oírlas, porque es mas fuerte el latido de mi corazón por ti.
Seguro que cuando leas esta carta, pensaras que aun estoy a tu lado, y estas en lo cierto. Nada ni nadie podrá separarme de ti, nunca, ni el dolor de la guerra, ni la muerte.
Estamos en una loma complicada, y es posible que no lleguen los refuerzos. Apenas somos una centena de valientes hombres con nuestros fusiles, aunque el enemigo es mas poderoso y numeroso.
La misión es difícil, pero cada bala que disparo es un minuto mas cerca de ti, mi amor. Esta carta es parte de mi alma, si la estas leyendo, es que mi cuerpo ha caído en la batalla, pero no mi amor por ti.
Mi espíritu ha volado con ella hasta ti, tiene el olor de la pólvora y la sangre, pero es puro como tu nombre.
Te amo..y siempre estaré a tu lado.
En ese momento..las lagrimas recorrieron su bonito rostro acariciándolo. Su sabor salado se mezclaba con la tinta de la carta, que al caer sobre ella, dibujaba corazones emborronados .
Miró al cielo, y allí, una estrella lucía con intensidad, saludandola desde lo alto, con amor.
jueves
Un cuento dentro del baul
Hoy os contaré un cuento de amor..lo encontré dentro del baul:
Aquel barco navegaba a la deriva. Llevaba varios días sin rumbo, y su único tripulante cansado de tanto navegar estaba sentado en la proa del mismo observando la inmensidad del océano.
Las velas rasgadas debido a un temporal que milagrosamente había sorteado ileso y el único motor que lo podía impulsar inundado de agua le impedía maniobrar el barco, obligándole a estar a merced de los elementos.
Ahora el mar estaba en calma. Solo se oía el agua golpear contra la quilla y el chapoteo de algunos peces que salían a respirar.
Pensativo, con barba desaliñada y la piel quemada por el sol, jugueteaba con un palo dando contra una barandilla.
Que feliz habría sido! Pensaba..ahora tenia la calma que nunca antes habría imaginado, pero le faltaba la acción que antes le daba la vida, la emoción del día a día.
Recordaba cuando decidió montar en su pequeño velero y hacerse a la mar, olvidarse de todo lo que conocía , pero en su afán por olvidar, se dio cuenta de que los recuerdos nunca olvidan y persiguen a su origen.
Quiso huir de la realidad, y la realidad le atrapó en sus redes, quiso huir de su pasado, y este lo envolvió hasta enloquecerlo.
Solo cuando aceptó su vida y pudo enfrentarse a ella, cara a cara, pudo navegar, y disfrutar de la paz del mar.
Después de estar navegando, el destino lo atrapó, y le dejó encerrado en un bucle de desgracias que no le dejaban salir.
Allí sentado, sin nadie que le rescatara, pensaba en donde estaría su otro yo. En su soledad, había tenido tiempo de meditar, de crear su propia realidad.
Imaginaba su nueva vida, llegando al puerto donde le esperaba aquella mujer tan especial llamada Aminta, un nombre que evoca la protección y la pureza,sonriendo por su vuelta.
Si..soñaba..era lo único que le quedaba. Las noches tristes solo eran alegres cuando el sonido de los delfines le acompañaban en sus delirios de encontrar su otro yo.
Tumbado en la cubierta, miraba a las estrellas, y allí, en la constelación de Orión, estaba la mas brillante.
En ella vio la imagen de aquella mujer, de la que estaba locamente enamorado. Lucho por ella y ella por el, pero el trabajo y el destino los separo por un tiempo.
La estrella le recordaba a ella por su brillo, que era como el de una sonrisa alegre, y la aureola de luz su amor..su preocupación.
Que bonito!! Aquel astro le miraba y le decía ..aguanta marinero..pronto saldrás de esta. Una leve sonrisa surcó su rostro. La imagen de ella estaba al cerrar los ojos, y al abrirlos, la luz de aquella estrella le hacía entender que podía alcanzarla.
El mundo no es lo que parece… y en un atisbo de mala suerte, aquel cielo se nubló haciendo desaparecer todas las estrellas.
El mar enfureció, como defendiendo celoso a su amada. Despertando sobresaltado se aferró al mástil con fuerza, mientras la furia del mar lo golpeaba con furia.
De repente una roca partió la nave en dos, quedando agarrado a un trozo de madera, mientras el Dios Neptuno intentaba llevarlo a las profundidades.
En su mano, una foto, la de su destino, en su corazón una estrella, la que perdió en el cielo.
Cuenta la leyenda que los barcos cuando pasan por aquel lugar se sienten algo extraño ,la pasión que dejó aquel marinero en las profundidades del mar por su verdadero amor.
Aquel barco navegaba a la deriva. Llevaba varios días sin rumbo, y su único tripulante cansado de tanto navegar estaba sentado en la proa del mismo observando la inmensidad del océano.
Las velas rasgadas debido a un temporal que milagrosamente había sorteado ileso y el único motor que lo podía impulsar inundado de agua le impedía maniobrar el barco, obligándole a estar a merced de los elementos.
Ahora el mar estaba en calma. Solo se oía el agua golpear contra la quilla y el chapoteo de algunos peces que salían a respirar.
Pensativo, con barba desaliñada y la piel quemada por el sol, jugueteaba con un palo dando contra una barandilla.
Que feliz habría sido! Pensaba..ahora tenia la calma que nunca antes habría imaginado, pero le faltaba la acción que antes le daba la vida, la emoción del día a día.
Recordaba cuando decidió montar en su pequeño velero y hacerse a la mar, olvidarse de todo lo que conocía , pero en su afán por olvidar, se dio cuenta de que los recuerdos nunca olvidan y persiguen a su origen.
Quiso huir de la realidad, y la realidad le atrapó en sus redes, quiso huir de su pasado, y este lo envolvió hasta enloquecerlo.
Solo cuando aceptó su vida y pudo enfrentarse a ella, cara a cara, pudo navegar, y disfrutar de la paz del mar.
Después de estar navegando, el destino lo atrapó, y le dejó encerrado en un bucle de desgracias que no le dejaban salir.
Allí sentado, sin nadie que le rescatara, pensaba en donde estaría su otro yo. En su soledad, había tenido tiempo de meditar, de crear su propia realidad.
Imaginaba su nueva vida, llegando al puerto donde le esperaba aquella mujer tan especial llamada Aminta, un nombre que evoca la protección y la pureza,sonriendo por su vuelta.
Si..soñaba..era lo único que le quedaba. Las noches tristes solo eran alegres cuando el sonido de los delfines le acompañaban en sus delirios de encontrar su otro yo.
Tumbado en la cubierta, miraba a las estrellas, y allí, en la constelación de Orión, estaba la mas brillante.
En ella vio la imagen de aquella mujer, de la que estaba locamente enamorado. Lucho por ella y ella por el, pero el trabajo y el destino los separo por un tiempo.
La estrella le recordaba a ella por su brillo, que era como el de una sonrisa alegre, y la aureola de luz su amor..su preocupación.
Que bonito!! Aquel astro le miraba y le decía ..aguanta marinero..pronto saldrás de esta. Una leve sonrisa surcó su rostro. La imagen de ella estaba al cerrar los ojos, y al abrirlos, la luz de aquella estrella le hacía entender que podía alcanzarla.
El mundo no es lo que parece… y en un atisbo de mala suerte, aquel cielo se nubló haciendo desaparecer todas las estrellas.
El mar enfureció, como defendiendo celoso a su amada. Despertando sobresaltado se aferró al mástil con fuerza, mientras la furia del mar lo golpeaba con furia.
De repente una roca partió la nave en dos, quedando agarrado a un trozo de madera, mientras el Dios Neptuno intentaba llevarlo a las profundidades.
En su mano, una foto, la de su destino, en su corazón una estrella, la que perdió en el cielo.
Cuenta la leyenda que los barcos cuando pasan por aquel lugar se sienten algo extraño ,la pasión que dejó aquel marinero en las profundidades del mar por su verdadero amor.
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